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Este palestino murió el día de los inocentes por un misil israelí.

Este palestino murió el día de los inocentes por un misil israelí.

Nunca he hecho una lista de buenos propósitos para año nuevo. Me parece de muy mala educación recibirlo con una enorme lista de faenas, que programamos con alevosía como si fuera un cron-tab que fuera a ejecutarse él solo.

Claro que hay cosas de mi vida que me gustaría cambiar. Las mismas que una semana antes del 2009 y las mismas (seguramente ya alguna más) que una semana después de nochevieja. Querer atolondrarse en cambiar radicalmente de vida de la noche a la mañana sólo genera frustración.

Será cuestión de ir haciendo un hueco diario para trabajarse las más fáciles, y, sobre todo, no esperar nunca nada concreto por mucho que pensemos que nos lo merecemos. Lo grande de la subjetividad es que, la nuestra, sólo nos pertenece a nosotros.

Me conformaré por cambiar poco a poco lo que modestamente esté en mi mano, y, sobre todo, las que tengan algo que ver con el día a día. Por mucho que nos cueste creerlo, el futuro siempre es hoy y ahora.

Sólo espero, eso sí, que estos 363 días que le quedan a 2009 sigamos siendo tan privilegiados y, sobre todo, que nos demos cuenta de ello.

Que imágenes como la que encabeza esta triste bienvenida a 2009 nos aplasten tanto como a la víctima. Que poco a poco (recordemos: lo que uno pueda hacer) seamos nosotros quienes vayamos enterrando a los fanáticos (y para mí, un pueblo cuyo 70% está a favor de esta imagen, es un pueblo fanático).

Por un 2009 sin fanáticos, iluminados, prepotentes, fascistas, asesinos, especuladores y, en síntesis de todo esto, parásitos que impiden que el mundo sea mejor cada día.

Feliz año nuevo.

Foto (cc): Amir Farshad Ebrahimi