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Zapatero y su Gobierno es rehén de la Coalición de Creadores

Zapatero y su Gobierno son rehenes de la Coalición de Creadores

Zapatero quiere entrar en la historia de España como el presidente de las libertades y derechos sociales: él nos ha traído el matrimonio entre parejas del mismo sexo, la Ley de Dependencia, la Ley de Igualdad… Hasta se puso las plumas del Jefe Seattle para asegurar en Copenhage que la Tierra sólo pertenece al viento.

E Internet, ¿a quién pertenece? Después de la movilización del #manifiesto, que quede claro ya de una vez: El Gobierno de España, ese que ha de velar por los derechos de todos los ciudadanos, y que en buena medida lo ha hecho hasta ahora como veíamos arriba, es en Internet rehén voluntario de un pequeño -pero persuasivo- lobby, la Coalición de Creadores. El Gobierno no tiene estrategia, es permeable, un coladero. Pero sólo por ese lado.

Todo indica que finalmente cualquier persona podrá denunciar cualquier web a la Comisión de Cultura, quien si considera que desde ella se ofrecen contenidos con derecho de autor o simples enlaces a ellos, pedirán al juez que la cierre como medida cautelar en menos de un mes. A veces en una sóla semana. Luego, una vez cerrada (¿censurada?) la web, su dueño podrá intentar defenderse en un juicio. Quizá lo gane, pero para entonces habrán pasado dos años -en Internet, una barbaridad- y su proyecto digital habrá muerto.

Primero disparamos y después preguntamos.

Qué gran estrategia: les permitirá aparecer en todos los medios generalistas diciendo que nos han escuchado (la foto con la ministra y la desautorización de Zapatero a Sinde) y que, como prometió el Presidente, “no se cerrará ninguna web sin intervención judicial”.

Así será: Se supone que el juez velará porque el cierre cautelar no vulnere derechos fundamentales, como la libertad de expresión. Teniendo en cuenta, de que en este país hay jueces que consideran que la web de la cadena SER “no es un medio de comunicación social”, nos podemos esperar cualquier cosa: habrá una comisión censora cuyo reglamento, al no ser ley, no se debitará en el Congreso, y los Gobiernos lo podrán cambiar a discrección.

Esto les viene muy bien porque para desmentirlo nos obligan a hilar más fino, ya quizá demasiado fino para una parte considerable de la gente que en su día se movilizó. Han hecho una buena jugada, porque es mucho más fácil hacerle entender al selecto lobby de la Coalición que esta salida sigue beneficiando enormemente sus intereses que hacer ver a la Opinión Pública que su condición de ciudadanía vale menos que un carnet de la SGAE. Es una trampa de comunicación.

Como bien se encarga de recordar el Gobierno, somos más de 22 millones de internautas en España. Yo, como parte de ellos, no podré recordar a Zapatero como el presidente de las libertades.

PD: de la oposición ni hablo, sólo tres palabras: oportunismo, coyuntura y caradura.

PD: Para colmo, hoy desalojan el Patio Maravillas. No quieren ni cultura ni actividades sociales fuera del mercado y de la industria. Más claro ya no lo pueden decir.