El 'Quiosco', la parte fundamental y la de portada

El 'Quiosco', la parte fundamental y la de portada

Digo la primera porque la definitiva vendrá a partir del próximo lunes, que es cuando sale.

En pocas palabras, Orbyt es un site donde el suscriptor (15€ al mes, 0,60€ al día, gratis para los suscriptores al papel) podrá leer el periódico de papel en una especie de issuu en el que la publicidad (sí, la habrá pese a pagar) será dinámica y en los huecos de las fotos nos encontraremos vídeos. Aparte de esto, habrá un ‘Duttyfree’ con sorteos y promociones para los suscriptores, un ‘Documenta’ a modo de hemeroteca del periódico y un ‘Tu Mundo’, el espacio quizá más dinámico, donde el suscriptor podrá ser columnista por un día y donde la redacción de El Mundo se ‘desnudará’ un poco.

Pero para entender Orbyt hay que situarse en el escenario de sus creadores. Esta es la ‘cosmovisión’ de Pedro J. sobre la Red y el periodismo a tenor de lo que ha dicho esta tarde:

  • “Una sociedad controlada por buscadores y algoritmos es una sociedad menos democrática”
  • “La unidad básica de consumo para nosotros sigue siendo el periódico, no el artículo”
  • “El iPad se ha inventado para Orbyt”
  • “Estoy seguro que nuestros competidores lanzarán productos similares a Orbyt en poco tiempo”

Bien, con todo esto estamos ante un producto cuyo principal valor real es que ofrece otra manera más de acceder al periódico de papel. Es un producto que hace de la marca su principalísimo valor, es un producto que pretende que el usuario permanezca cautivo dentro de él y, sobre todo, es un producto que demanda una enorme cantidad de atención.

En este sentido le he preguntado a Pedro J. si pensaron en la economía de la atención cuando desarrollaron Orbyt. No me respondió. También le pregunté cuánto habían invertido en su desarrollo y qué cifra de suscriptores tienen como meta de aquí a final de año. Tampoco contestó, simplemente dijo que “nos ha costado mucho trabajo, neuronas y broncas y que yo sería feliz con un suscriptor”. Teniendo en cuenta que es un producto que se vende a 15 euros al mes, no es lo mismo 1 suscriptor que 10.000. Pedro J. dice que no importa la velocidad que alcancen las suscripciones. “Es un producto estratégico”, ha dicho, “es la manera de asegurarnos de que podremos seguir haciendo periodismo cuando los periódicos hayan muerto, si mueren”.

En mi opinión, Orbyt es un producto que tiene mucha lógica si lo circunscribimos a la mentalidad Mass Media de una época que se acaba: muchas prestaciones, muchas maneras de acceder a la información (la app para el iphone, incluida en la suscripción, no tenía mala pinta), mucha marca. Es un producto que requiere la misma atención que leer el papel tumbado en el sofá, con el inconveniente de que Internet está ahí fuera. Es un producto capado para la interacción social: en primer lugar, porque nada o poco se ha dicho sobre ello, y en segundo, porque al ser de pago, la barrera es evidente. Es un producto que recoge bastante de la filosofía Factual (primera época, con Espada al frente, que por cierto estaba esta tarde en la presentación de Orbyt), en el sentido de que hace de la intermediación manifiesta entre la realidad y el ciudadano su pilar maestro.

Orbyt representa, para entendernos, lo contrario a las nuevas corrientes de pensamiento que preconizan un debilitamiento de las marcas en el ámbito de la información en beneficio de los consumidores-creadores-recolectores. Es también lo contrario a una Red donde el usuario no “come”, sino “picotea”; lo contrario a apertura; lo contrario a horizontalidad -aunque la apuesta por abrir la redacción tiene buena pinta y espero que me sorprenda cuando pueda probarlo-.

Es un producto bueno para los fanáticos de la marca. Y sería un buen producto si mañana se acabase la neutralidad de la Red. No sé si será “la nueva forma de leer el periódico para todo el siglo XXI”. Lo que sí creo estar seguro es que no será, como ha dicho Pedro J., la vía de salvación de la profesión. Ni tampoco la forma de hacer periodismo de todo este siglo.