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Bueno, tampoco hace falta tachar la de arriba ;)

Jeremy Caplan escribía hace unas semanas en el Poynter sobre el periodismo emprendedor y los falsos mitos creados a su alrededor:

  1. Los periodistas carcen de las habilidades y la ‘chispa’ necesaria para ser emprendedores.
    La típica de que “somos de letras”. Caplan argumenta que los periodistas somos escépticos por naturaleza y eso nos confiere la capacidad de hacer y rehacer hasta dar con el titular, el lead y la historia perfecta; y que lo mismo podemos hacer con nuestros modelos de negocio.
  2. La publicidad y los sucriptores son la única vía de ingresos que puede esperar un periodista emprendedor.
    Son sólo el principio. La búqueda del aún inexistente modelo de negocio básico para la supervivencia del periodismo en esta era ha traído multitud de experimentos en forma de muchas vías de ingresos: desde vender suscripciones a organizar catas de vino, conferencias y lo que se tercie  y que sea demandado por tu comunidad (porque un periodista emprendedor debe crearla en torno a su proyecto, sino sí que no hay nada). Y en ello cita esta recopilación de hasta 20 fuentes diferentes de ingresos que están aplicando ya los medios, elaborada por Jay Rosen.
  3. Los jóvenes advenedizos dominan el cotarro del emprendimiento digital
    Caplan asegura que la mayoría de emprendimientos periodísticos con éxito están liderados por personas con muchos años de experiencia en redacciones. (Humm, me gustaría ver más ejemplos que confirmen esto…)
  4. Somos nosotros contra ellos (la vieja y grande industria); David contra Goliat.
    Está demostrado que encontrar partners puede resultar fructífero para competir contra la oscuridad. Es decir, una start-up periodística no debería tener miedo de llegar a acuerdos con gigantes del sector para proporcionarles contenido de calidad a bajo coste a cambio de una gran atención y tráfico en unos primeros momentos en que el emprendimiento necesita ambas cosas mucho más que el dinero.
  5. Para tener éxito, los emprendimientos periodísticos deben ir hacia un gran crecimiento y dimensión, o irse a casa.
    Los emprendimientos exitosos tienden a incidir en problemas concretos, específicos, como por ejemplo ofrecer cobertura informativa a lugares aislados o que nunca la tuvieron. Tratar de solventar grandes problemas con grandes soluciones de partida suele ser un mal camino, excepciones aparte. El periodista emprendedor, sobre todo si también está afectado por el virus rómantico de la utopía social -algo que en nuestro colectivo se da mucho, cada uno a su manera, eso sí-, debería escalar sus objetivos hacia algo que sea al menos ‘manejable’. Esto es una verdad como un templo que, como muchos, yo personalmente descubrí tarde :D

El artículo original: Debunking 5 Myths of Entrepreneurial Journalism

Foto: Practicum Pionners