Los participantes ayer en la jornada para debatir el Anteproyecto de Ley de Transparencia y Buen Gobierno de Euskadi

Ayer participé junto a otras muchas personas en una jornada de trabajo en torno a la Ley de Transparencia y Buen Gobierno de Euskadi en el Teatro Campos de Bilbao, invitado por el Gobierno Vasco (seguimiento twitter: #oGov). Una experiencia para mí reveladora que culminó al final de la tarde con un discurso del Lehendakari Patxi López que convirtió lo que era un borrador en un Anteproyecto de Ley, presentado con bastante énfasis por López, que llegó a decir que la única manera de recuperar la confianza de la ciudadanía en los políticos y la administración es “abriendo puertas y ventanas sin excusas”.

Dos pruebas de que, aunque no es la Ley perfecta, no exagera con lo de las excusas, son:

  1. El propio Anteproyecto de Ley. Léelo. Si te atreves, compáralo con el del Gobierno nacional (que la OCDE ya ha dicho que no cumple los estándares mínimos). Esta versión es el borrador que nos pasaron a los invitados a la jornada y en él yo he remarcado los aspectos que me parecen más importantes (desde un punto de vista tecnológico/periodístico).
  2. Que empiezan dando ejemplo. El propio anteproyecto de Ley está ya colgado en Irekia (la web de oGov del Gobierno Vasco) y abierto a la participación de los ciudadanos, quienes pueden decir si lo apoyan o no y qué cambios introducirían. Como un Google Docs legislativo.

Otro punto que da credibilidad a esta Ley y plus con el que tampoco cuenta la del Gobierno Central, es la participación de la gente de Access-Info Europe en el trabajo previo de redacción de la Ley. Su representante europea, Helen Darbishire, estuvo ayer en la jornada explicando el proyecto legislativo junto a la Directora de Gobierno Abierto Nagore de los Ríos (artífice del evento), de la directora de Coordinación de la Lehendakaritza, Koldobike Uriarte, y del propio Lehendakari, además de los miembros del equipo jurídico encargado de su redacción. Con todos ellos, expertos de todos los campos que transversalmente toca este proyecto: periodistas, expertos en Políticas Públicas y Administración Pública, abogados, empresarios tecnológicos con interés en la reutilización de datos públicos y varios miembros de colectivos pro acceso con iniciativas ya funcionando como Mar Cabra, de Civio, impulsora de Tuderechoasaber.es. Todos pudimos participar del debate en torno al borrador, señalar las carencias que vimos en él, agradecer fortalezas y hacer sugerencias de cambio al mismo. Todo mientras el gobierno vasco, representado hasta su máximo nivel, tomaba nota.

Para mí, inaudito. El gobierno central ni siquiera se ha dignado en publicar en la web ex-profeso las aportaciones a la ley de la ciudadanía, pese a ser una ley de transparencia. A veces, y más en este país, lo que debería ser normal, no lo es en absoluto. Y sí lo es en el resto del mundo democrático: el nuestro es el único país de ese grupo junto con Luxemburgo que aún no tiene una ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública que cumpla los estándares mínimos. Pese a que como recordó López, en países como Suecia existen leyes similares desde hace 200 años.

Durante la jornada varios expertos internacionales aportaron también sus experiencias para la réplica. La más interesante, la de Kevin Dunion, quien como Consejero de Información del Gobierno Escocés entre 2003 y 2012 impulsó la correspondiente Ley de acceso a la información de su país. Dunion dijo que una ley de #oGov efectiva debe basarse en estándares internacionales, propiciar efectivamente acceso a más información pública y que la administración realmente cumpla, se la crea. También fue nutritiva la experiencia latinoamericana ilustrada por la abogada argentina Karina Banfi, quien dio su propia fórmula para un buen oGov: acceso ciudadano a la información pública + oGov como política + Open Data como herramienta.

En Euskadi llevan ya liberados, antes de esta ley, más de 2.000 sets de datos públicos a través de su propio OpenData; oyendo al Lehendakari y, sobre todo, a sus colaboradores más cercanos en este tema, uno se cree que se lo creen y, por último, la ley, excepto algunas lagunas (que deberán resolverse) en torno al arbitraje y a la definición de propiedad/custodia de los datos, cumple con los estándares internacionales. Estándares que se quieren sistematizar para su mejor difusión y exigencia por parte de la población a sus gobernantes a través del Open Government Standards, una iniciativa que recién empieza ahora y que lidera Acces-Info Europe con el apoyo de Riot Cinema, el Gobierno de Navarra y, como no, el de Euskadi.

¿Qué pintamos los periodistas en un entorno de oGov?

Bueno, este tema da para un post aparte, a ver si saco tiempo y lo hago. De momento, un par de puntos rápidos:

  • Nadie, hasta que lo hice yo al final casi de la jornada, mencionó la palabra “periodista” ni “periodismo”. Y estábamos hablando de transparencia en las administraciones, participación ciudadana y, lo que es más importante, rendición de cuentas. Nadie reparó en nuestro papel en esos campos de mediación ciudadano-admin/política. Creo que quizá es que ya no lo tenemos, que lo perdimos.
  • Al respecto propuse que para la rendición de cuentas tenemos que seguir pensando en el periodista, que se le de una oportunidad al periodista de mañana, que ahora se está pariendo, casi tan trágica y duramente como la nueva UE o el nuevo mundo, pero que en mi opinión tendrá un importante papel que jugar. Habrá que buscárnoslo y merecernos ese puesto, eso sí.

Otro día hablaré más en profundidad de esto, de qué pintamos los periodistas en un futuro (ojalá!) de co-gobernanza, de gobierno abierto, de ciudadanos concienciados y activos que se relacionan directamente con sus administraciones y tienden casi al autogobierno colectivo gracias en parte a la tecnología. La mediación cambia, aunque creo que no desaparece del todo. Lo que sí es seguro es que surgirán nuevas necesidades que tendremos que saber afrontar si queremos seguir existiendo.

En Euskadi, el camino hacia ese escenario vio ayer como se ponía su primera piedra. Como me decía Patxi López en la puerta del teatro en un receso, “hace falta tiempo, es cuestión de tiempo”. Sin duda, pero allí ya tienen el reloj de arena boca arriba, filtrando, mientras en España sigue tumbado, a la espera de que entre todos lo levantemos.