Los compañeros de Planes Digitales, que capitanea Valentín Pereiro, me contactaron el otro día para pedirme una entrevista para la newsletter que envían a sus clientes. Tras recibir las preguntas de Paula Lobera, este ha sido el resultado:

Eso sí, por lo visto mi mala relación con la síntesis obligó a Paula a recortar parte de la entrevista (ésta se hizo por mail), así que aquí pego las preguntas y respuestas completas, tal cual se las envié:

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La figura del emprendedor social es un concepto bastante nuevo, aunque atendiendo a su definición ¿cualquier proyecto supone un cambio social de alguna manera?

No, obviamente. Si monto un bar como hay tantos, por ejemplo, ¿qué cambio social estoy impulsando? Ninguno. En cambio, si monto un bar donde además de servir un menú del día, enseño a cocinar a personas que necesitan aprenderlo y esos menús que ellos cocinan los sirvo a personas que no podrían pagar el menú del día, sí. Un emprendimiento social se diferencia de cualquier otro en que su mayor objetivo es el retorno social, no el económico. Eso no quiere decir que no tenga que ser sostenible económicamente, que también. Por tanto, en un sistema capitalista aún sin apenas matices, emprender un proyecto social es más complicado que emprender un negocio convencional en el que el principal objetivo sea el beneficio económico.

Tus proyectos están centrados en el periodismo ciudadano o periodismo abierto a través del portal Bottup.com, ¿cómo mejora esta iniciativa la sociedad?

Tanto mi equipo como yo consideramos que la opinión pública es el principal poder de los ciudadanos en democracia. Esa opinión pública se construye diariamente con lo que llamamos la ‘agenda informativa’. Históricamente la construcción de esa agenda ha estado en manos de los medios de comunicación tradicionales, que son un negocio que, lógicamente, busca el mayor beneficio económico posible, por lo que tiene unos intereses propios ajenos, muchas veces, a los intereses generales de la ciudadanía. De esta forma, la agenda pública no se estaba construyendo en base a los intereses ciudadanos, con lo que la opinión pública se contaminaba de intereses muy concretos y privados. Tanto con Bottup como con otros proyectos propios de Nxtmdia siempre tenemos esto muy presente y tratamos de abrir esa construcción de la agenda pública, democratizarla. Por eso, en Bottup es el ciudadano quien decide qué entra en esa agenda, es una herramienta para influir en la agenda pública, pero de una manera profesional: los periodistas de Bottup editan (contrastan, verifican, corrigen, amplían, etc.) sus noticias y luego las publican y difunden. Pero no hay un editor o dueño del medio que decide sobre qué si informa y sobre qué no. Lo deciden nuestros usuarios y el servicio es siempre gratuito para ellos. Con este sistema hemos producido más de 8.000 noticias de más de 1.2000 ciudadanos de unos 20 países de todo el mundo desde 2007. Bottup es un acrónimo del inglés Bottom-Up, de abajo hacia arriba, que es como creemos que debe fluir el poder social en este siglo XXI.

Internet ha permitido que todos tengamos voz, ¿estamos aprovechando totalmente su potencial?

Es imposible, el potencial de un Internet libre, neutral, abierto y distribuido, como es desde que Tim Berners-Lee inventó la web a principios de los 90, es inimaginable: hace diez años nadie podía imaginar el absoluto poder disruptivo de las redes sociales y ya todos pensábamos que Internet era una maravilla. ¿Qué habrá dentro de 10 años? Mientras internet siga teniendo esas características que apuntaba arriba, el único límite para extraer todo su potencial sólo estará en la capacidad humana de innovar e inventar.

Es habitual el debate sobre la intrusión profesional que ha traído internet en el sector del periodismo: ¿No hay un conflicto de intereses, como periodista que cede espacio a otros ciudadanos para que ejerzan de periodistas?

Hay colegas que piensan que sí, pero éstos, que eran muchos hace unos años, hoy son una minoría insignificante. Es ridículo. ¿Cómo podemos arrogarnos los periodistas el poder sobre la intermediación entre la realidad -los hechos- y la ciudadanía? Hoy la tecnología permite a cualquier persona acudir directamente a las fuentes. Además, la libertad de expresión y de información es universal, para todos los ciudadanos, no sólo para nosotros, los periodistas. Eso sí: los ciudadanos tienen sus oficios y no todos quieren ejercer el periodismo, ni mucho menos. Pero cada vez los hay más que sí quieren participar de él. Los periodistas debemos adaptarnos a ese escenario y cambiar nuestras rutinas profesionales, pero vamos a seguir haciendo mucha falta. De hecho creo que hoy la hacemos más que nunca.

En una línea similar se desarrolla otro de tus proyectos, Fixmedia, basado en que los lectores corrijan los errores que encuentren en cualquier noticia… ¿Responden de manera positiva los medios de comunicación?  También para ellos internet tiene un doble filo a veces peligroso, como en estos casos.

Si a tí te dicen: oiga, vamos a mejorar su producto y encima gratis, ¿lo verías un peligro? Eso es lo que hacen los usuarios de Fixmedia con el producto de los medios, que son las noticias. Amazon, sin duda uno de los tres gigantes de Internet junto con Google y Apple, construyó su imperio a partir de dejar la puerta abierta a sus usuarios para que hicieran sus recomendaciones peer to peer, de igual a igual, entre ellos, sin meterse: simplemente proporcionándoles la plataforma donde hacerlo. Fixmedia es eso, una simple plataforma, una herramienta, para que las personas mejoren las noticias: corrigiéndolas o ampliándolas. Un redactor que escribe una noticia puede saber más que cada uno de sus lectores por separado, pero es imposible que sepa más que la suma de todos ellos: Fixmedia los suma para mejorar su noticia. Ello redunda en una construcción de la opinión pública mucho más sana, horizontal, abierta y democrática. Nos mejora como sociedad.

¿El emprendimiento social va o debería ir asociado a una financiación limitada?

Depende en qué sentido lo preguntes. La limitación de la financiación de un emprendimiento social debe ser aquella que le permita desarrollar su objetivo de impacto social y al mismo tiempo le permita escalar constantemente en busca de un impacto cada vez mayor, más global. Un emprendimiento social no es una ONG. ¿Hay que limitar la financiación de empresas cuyo único objetivo es el mayor beneficio posible para sus accionistas? Que yo sepa, no hay límite alguno ahí. ¿Por qué debería haberlo para empresas cuyo principal objetivo es un impacto social positivo? Mientras cumpla con él, debe aspirar a la mayor financiación que sea capaz de lograr. Eso sí, es mucho más difícil porque todavía hay pocos accionistas que valoren el impacto social como una parte del retorno de su inversión. Esto irá cambiando poco a poco si logramos que la sociedad demande de las empresas ese compromiso.

Para lanzar Fixmedia os apoyasteis en el crowdfunding. La financiación colectiva es uno de los movimientos más populares en la red, o al menos así se ha ido planteando (en algunas noticias como ésta se critica que se ha dado demasiado bombo al crowfunding y sus resultados no son tan eficaces). ¿Quizás no estamos preparados para la “solidaridad masiva”?

Yo es que creo que el crowdfunding no es necesariamente solidaridad, en absoluto. Puede haber proyectos que apelen a ello, pero mayormente no. Cuando uno apoya un proyecto vía crowdfunding es porque quiere que exista, no por solidaridad con nadie, si acaso, con uno mismo. Es el caso de la gente que apoyó Fixmedia, 170 personas, con un donativo medio de 30 euros, aunque hubo quien nos donó 600 de una tacada. Eso no es solidaridad, es compromiso, si acaso, es una inversión social. Por ejemplo, si yo quiero montar un periódico en mi barrio para denunciar la poca inversión del Ayuntamiento en él, ya que es un barrio periférico, y necesito para ello 3.000 euros, los que me darán el dinero en la campaña de crowdfunding serán, casi con total seguridad, mayoritariamente vecinos de mi barrio que quieren exactamente lo mismo. A cambio de su donación yo les puedo prometer entregarles una copia del periódico en su buzón. Ya no necesito convencer a ningún anunciante, ni tener que pedir publicidad institucional que me será negada si voy a criticar al ayuntamiento. El crowdfunding es un arma poderosísima, y es solo el primer escalón de una escalera que nos lleva a la plena independencia económica de la sociedad respecto a poderes muy viejos como pueden ser, por ejemplo, los bancos. Sé que suena utópico y hasta imposible, pero lo iremos viendo en los próximos años.