La portada del libro-reportaje y la foto de su autor, Gideon Lewis-Kraus.

La portada del libro-reportaje y la foto de su autor, Gideon Lewis-Kraus.

Acabo de terminar de leer el libro ‘No Exit‘, un extenso reportaje en el que Gideon Lewis-Kraus destripa para Wired el tan reluciente ecosistema de Silicon Valley. Y en el que nos muestra su otra cara, la B, que sin embargo es la poblada por el 99% de los emprendedores que cada día llegan a El Dorado de las startups, atraídos por el fulgor del 1% que representan los fundadores de Google, Facebook, Dropbox, Airbnb y cía. Lo descubrí gracias a Antonio Ortiz y me lancé a comprarlo atraído, por qué negarlo, por su precio: 1,47€. ¡Invertidos en periodismo! Pero qué periodismo, claro. Se lee en unas tres horas que no desearías que pasaran tan rápido.

Lewis-Kraus se “empotra” un regimiento que va a la “guerra”: el formado por los dos “soldados” que son Nick Edwards y Chris Monberg. Su guerra es la única posible en Silicon Valley: fundar la que será la siguiente “big thing”, la siguiente startup en ser valorada en más de 1.000 millones de dólares en una ronda avanzada de financiación. El periodista de Wired teje en torno a ellos un relato que se lee como una novela pero que es tan real como lo son sus personajes, como lo es Boomtrain, la startup que crearon y luchan contra reloj por escalar, por sacar del agujero del capital semilla que ya se agota. Tan “solo” necesitan un millón de dólares.

Juventud, sueños, cambiar el mundo. Ambición, negocio, ¿explotación? ‘No Exit’ es un relato periodístico excelentemente documentado a nivel de fuentes directas y que llevan al autor a hacer reflexiones como esta:

“In the first dotcom boom, the risk was largerly carried by investors. Now that the financers have gotten a grip on the market, and especialized engineering knowledge has become a commodity, the risk has been returned to the youth”.

Lo que esta reflexión y todo el libro en sí destila (al menos para mí) es que, aunque suene disparatado, los inversores en startups como los Business Angels o los fondos de Capital Riesgo no arriesgan tanto en realidad. O, desde luego, mucho menos que los emprendedores. ‘No Exit’ nos traslada una vida de jóvenes emprendedores que viven en pisos-patera de hackers a precio de oro esperando que llegue su momento, o peor, reuniéndose decenas de veces al día con posibles inversores duchos en el arte del palo y la zanahoria.

Mientras, vemos como los inversores diversifican tanto el riesgo que en realidad lo que hacen es una apuesta respaldada por una producción a la carta y de bajo coste: mientras en 1999 invertían 5 millones de dólares en una startup de 10 personas, hoy ese mismo dinero se invierte en 10  startups de dos personas. De ellas no esperan ni por asomo obtener un exit beneficioso en más de una (o menos todavía), como es lógico. Pero al resto, que ya están trabajando su time-to-market y generando tracción, las aprietan y “marean” de tal forma que, finalmente, acaban desarrollando cualquier tipo de producto (muchas veces SaaS) que les viene fenomenal a las grandes corporaciones o al resto de empresas en que los inversores también tienen intereses, obteniendo así por una módica subscripción una tecnología compleja y cara de desarrollar in-house.

El ejemplo de esto es la propia Boomtrain de Nick y Chris, dos hombres en la treintena por los que uno realmente llega a sentir lástima, pese a que sin leer ‘No Exit’ nadie sentiría lástima de los dueños de una startup que fue financiada en seed por 500.000 dólares y posteriormente por 2 millones. Pero la sientes. Nick y Chris olvidaron sus sueños: querían hacer un sistema B2C de recomendación de vídeos y han acabado desarrollando una herramienta B2B para notificaciones de e-mail marketing para grandes corporaciones. El autor nos señala varias veces a lo largo del libro cómo ni siquiera ellos mismos son conscientes de esto.

El impresionante auge de la metodología Lean (si te interesa te recomiendo este MOOC) también aporta lo suyo en este sentido. Ojo, me encanta el Lean, pero como Lewis-Kraus nos muestra en este libro-reportaje, a veces la necesidad económica que surge cuando se acaba el capital una ronda de financiación y no acaba de llegar el de la siguiente, hace que los emprendedores pierdan perspectiva de su visión y misión y sean más permeables a dejarse manosear el volante de pivotar. Como apunta el periodista, el Lean pende de un frágil equilibrio, que los inversores bien saben decantar de su lado: es una metodología que requiere un estoico desapego hacia el producto que estás construyendo, ya que si le tienes mucho cariño a tu idea inicial, malamente podrás pivotarla si es necesario. Pero si no lidiamos correctamente entre los canvas y los inversores, como dice Lewis-Kraus: “No importará lo que tú quisieras hacer, simplemente aprenderás a hacer la cosa más deseada por el mercado más grande posible”. A algunos esto les puede valer, claro. Pero entonces dejémonos de “amazings” y “astoundings” maneras de cambiar el mundo.

Nick y Chris, que como digo son reales, como su startup y como todo lo que recoge ‘No Exit’, siguen en pie, y los emprendedores logran finalmente (ya publicado el libro) salvar la ronda de inversión. Aunque de momento no parece que vayan a ser la siguiente ‘Big thing’. Nunca sabremos si lo hubieran conseguido si hubieran sabido mantener el control de su desarrollo. Aún así, lo bueno de esta historia, de este libro, es que no se acaba: Nick y Chris y su Boomtrain están ahí, y podemos continuar ‘No Exit’ simplemente siguiendo la realidad de sus vidas y de su startup en las redes.

Para el resto del 99%, la historia, no obstante, parece clara.

Libro ‘No Exit’

La versión ‘lite’ (y gratis) del libro publicada en Wired