Portada de la presentación del curso

Portada de la presentación del curso

Curiosidad, tenacidad, talento y pasión (que también podría traducirse por vocación) son atributos que habitualmente se asocian al emprendedor. ¿Acaso no son también características comunes en los buenos periodistas?

Ambos, periodistas y emprendedores compartimos mucho más ADN del que a priori solemos pensar. Por sí mismo eso no tiene por qué llevarnos a ninguna relación mágica que incite a acción alguna. Pero si, además, tenemos en cuenta que desde 2008 se han destruido más de 13.000 empleos en los medios y que éstos sufren la falta de un modelo claro para su supervivencia económica y social, vemos pronto que la relación entre emprendimiento y periodismo no es mágica, sino muy real, tanto como un flotador en medio de un naufragio.

Desde 2013 trato de enseñar a periodistas a inflar ese flotador. Agarrarse a él sin olvidar el oleaje y, sobre todo, a tratar de que puedan convertirlo en algo un poco más digno, como una barca. Hacer esto sin ir de gurú y sin caer en el ‘couchismo’ y el manido ‘pensamiento positivo’ no es tan difícil: mi punto de partida es poner sobre la mesa mis (¡ya!) ocho años como periodista emprendiendo todo tipo de locuras (como esta, esta, esta, esta y esta) y pretender que mis compañeros (antiguamente conocidos como alumnos) no cometan los mismos errores que yo. Que caigan en sus propios agujeros, claro, pero al menos no en los que yo ya me estrellé.

Empecé en esto de entrenar (‘enseñar’ creo que todavía me queda grande) en diferentes congresos y workshops, pero realmente entré de lleno gracias a la oportunidad que me dio Miguel Carvajal para participar como profesor y mentor en el Master de Innovación en Periodismo de la UMH. La semana pasada desbrocé un poco más este fascinante camino emprendiendo, nunca mejor dicho, por mi cuenta, con un curso standalone en Barcelona, en el Col·legi de Periodistes de Catalunya.

Estructura del curso

Estructura del curso

Aquí puedes ver el programa que le propuse al Col·legi (su responsable de formación Carles Singla mostró interés enseguida) y a la APM (me respondieron que estaban muy ocupados. Actualización: realmente lo estaban, por si alguien lo interpretó por otro lado. Ya estamos perfilando el curso para darlo en Madrid :).

Fue una experiencia muy buena. Tan solo falló el tiempo: había pensado el curso para 12 horas y finalmente tuve que darlo en 9. Por suerte, dio tiempo a hacer las prácticas y terminar el evento con el ‘concurso’ de startups, donde los alumnos son inversores y emprendedores al mismo tiempo. Aquí vemos a los tres que más ‘inversión’ recibieron de sus compañeros:

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Los ganadores del Trencadís Startup Contest

Son Amanda, Marcel y Anna, y sus proyectos son realmente muy interesantes. Ojalá perseveren (es obvio que en un curso de 9 horas no da para crear y petarlo con una startup) porque alguno de ellos tiene mucho potencial.

Gracias a la encuesta de evaluación que el Col·legi pasa a los alumnos al finalizar cada curso (esto debería hacerse everywhere) puedo seguir mejorando mi propuesta:

Resultados generales

Resultados generales

Sin duda he de mejorar la oferta para que contribuya todavía más al progreso profesional del ‘alumno’, que en parte de eso se trata cuando uno emprende. El grado de satisfacción general es de notable alto en esta primera edición del curso. Bien, pero cuando uno invierte tiempo y dinero en acudir a tu oferta lo único suficiente por tu parte es la excelencia. Eso sí, no me vuelvo loco todavía: como digo es la primera edición. Tendré ocasión para tratar de acercarme un poco más en dos meses, cuando haré una segunda edición en Girona.

Resultados sobre el profesor, o sea, yo

Resultados sobre el profesor, o sea, yo

Aquí los resultados me han sorprendido, para bien, claro :) Aunque peligro: la autocomplaciencia es la primera piedra de la decadencia, y si no que se lo digan precisamente a la industria de los medios tradicionales y sus consejeros delegados. En cualquier caso, sería muy pedante no estar satisfecho con estos datos.

Para acabar: entrenar, enseñar, impartir… llamémosle como queramos, pero una cosa tengo clara: es una actividad a la que vale mucho la pena dedicarle tiempo. No hace falta ser profesor, es decir, dedicar el 100% de tu tiempo profesional a la docencia y la investigación para disfrutar de esta actividad y obtener sus réditos: enseñando aprendes, ¡mucho! Si quieres hacerlo bien te esfuerzas mucho por estar a la última, enterarte de todo lo que se cuece en tu sector, pensar mucho, sacar conclusiones, relacionarlo con tu propia experiencia pasada y a partir de ella construir un discurso propio, identificar errores, representarlos y buscarles solución a futuro. Y ya en clase, solo los que las han dado saben la cantidad de cosas que uno puede aprender de sus alumnos, o sea, de sus compañeros.

Al final del día todo se resume en un concepto muy zeitgeist: compartir. Compartir conocimiento, experiencias y resultados y aprender juntos.


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