MadridVO

Cuando vi la semana pasada la web de Madrid V.O. pensé: “vaya, es un buen comienzo”. Cuando a las pocas horas comencé a leer las reacciones de la oposición (“es una muestra de totalitarismo“) y de la prensa tradicional (“tiene un halo de censura“) supe que sí, lo era. Un buen principio con mucho camino por recorrer.

Desde que empezamos con Bottup en enero de 2007 (ha llovido) tengo siempre muy presente uno de los artículos que no tocaría de nuestra constitución. Es el 20. Y dice:

1. Se reconocen y protegen los derechos [a todos los ciudadanos españoles]:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

(…)

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión (…)

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”

Este extracto concreto es de Manuel M. Almeida, quien al respecto dice que la información “no ha sido jamás un derecho exclusivo del periodista”.

Resultaría increíble en otro país tener que recordar esa perogrullada. Yo he tenido que recordarla bastantes veces en su momento para defender públicamente el derecho de cualquier ciudadano a crear y emitir su propia información.

Era la época del “¿a que no te dejarías operar por un fontanero?”.

Derecho de pernada informativa

Leyendo los comunicados de la APM, FAPE, AEDE y los editoriales de algunos medios parece que ni los ciudadanos ni -¡faltaría!- las administraciones públicas tienen ese derecho. Que existe, por contra, una suerte de derecho de pernada informativa por el cual cualquier construcción de la “realidad” a través de los “hechos” debe ser “intermediada” por ellos.

Medieval. Por eso en Bottup nos dedicamos durante más de siete años a editar noticias de ciudadanos de todo el mundo, de las que publicamos más de 8.000. El medievo no nos motiva.

Hace unos tres años tuve que volver a acordarme del artículo 20 por un motivo diferente, aunque muy relacionado.

Junto con mi equipo de Nxtmdia lanzamos una campaña de crowdfunding para crear una herramienta que permitiera a cualquiera corregir las noticias de los medios. Cualquier persona con dos clics podía mandar una noticia a arreglar. Cualquiera podía ponerse luego a arreglarla, añadiendo más información o corrigiéndola (demostrando con fuentes).

Lo llamamos Fixmedia, la campaña acabó con éxito y la hicimos realidad.

fixmedia-noticia-nxtmdia

Aquí vemos que 61 personas estaban pidiendo que esta noticia de El Mundo fuera corregida. Y tuvo varias correcciones y mejoras colectivas

En el TEDxMadrid defendí la importancia de empoderar a cualquiera corregir a la prensa. La charla la titulé ‘Editar la realidad colectivamente‘. Básicamente: esa ‘realidad’ que se supone que nos describen de forma objetiva los medios tradicionales es una construcción de ‘verdad’, ‘información’, ‘credibilidad’ y ‘poder’.

Los hechos son procomún

La ‘verdad‘ es una utopía, todos decimos caminar hacia ella, aunque algunos tuercen la senda a menudo. La ‘información‘ es la lectura de un episodio en el cuaderno de ese viaje; aquí los sesgos de propios y extraños hacen estragos. La ‘credibilidad‘ depende de muchas cosas, entre ellas cuán rectos o torcidos andamos cada paso; ni en los medios ni en las instituciones abunda ahora mismo. El ‘poder‘ es (mejorablemente) democrático en las instituciones y (casi) nada democrático en la industria mediática tradicional, donde lo ostenta el dinero, ya que es un negocio privado.

Los hechos, lo que pasa, es el verbo que conjuga y pone en acción todo lo anterior. Y convendréis conmigo en que no pertenecen a nadie y nos pertenecen a todos, pues a todos nos afectan en mayor o menor grado. Los hechos son procomún.

Si dejamos que sean solo los medios, con sus filtros y sus legítimos  intereses quienes tengan la exclusiva de gestionar la ‘realidad’, entonces estamos abandonando un derecho.

Que la industria de la prensa se revuelva como lo ha hecho contra el tímido ejercicio de este derecho por parte de una institución como el Ayuntamiento de Madrid da buena cuenta del proceso de zombificación al que estamos asistiendo.

Y aunque la FAPE y la APM hayan ido por el mismo camino (no es noticia), sé que la mayoría de compañeros periodistas no suscriben esa visión en absoluto. Al menos entre los que yo me muevo y leo en listas, que son muchos y de toda procedencia.

Con todo lo anterior, Madrid V.O. debe ser lo que ha sido, pese a la marea medieval: un buen comienzo de algo mucho mejor por seguir desarrollándose. Son muchas cosas las que se pueden explorar en ese mismo formato de Mínimo Producto Viable que es el actual sitio.

Está en su derecho. Y en el nuestro.