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Hace casi dos semanas volví de Venezuela. Viajé allí junto a la editora de Bottup, Nuria López, invitado por Espacio Público, una non-profit civil de defensa de los DDHH centrada especialmente en la libertad de expresión y el acceso ciudadano a la información pública. El propósito era participar en ‘Ideas que conectan‘, un evento que organizaron conjuntamente con la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, para explicar la experiencia de Bottup. Lo hice el día 9 de julio por la tarde en un taller de hora y media donde me alucinó la mucha participación y tan proactiva de los muchos asistentes, y ese mismo día por la mañana en una mesa en la que me acompañaban dos personas a las que me alegré mucho de haber conocido: Olga Lucía Lozano, editora creativa de un medio colombiano muy innovador, ‘La silla vacía‘ (muy recomendable, tengo pendiente escribir sobre esto), y Elmer Menjívar, periodista del digital independiente salvadoreño Elfaro.net, decano americano de los medios online, del que destacan sus especiales sobre narcotráfico y migración. Recomiendo mucho su ‘Sala negra‘. Como Elmer dijo: “Salimos online en 1998 porque no podíamos pagar el papel y hasta hace muy poco seguíamos prometiendo que algún día lo haríamos. Ya no”.

De izq. a dcha: Olga L. Lozano, de La Silla Vacía; Elmer Menjívar, de Elfaro.net y servidor. Foto de Omar Molina.

Además de esta experiencia, el día antes, habíamos participado en un workshop con editores de medios venezolanos, estudiantes, emprendedores en media y miembros del Colegio de Periodistas del país, entre ellos su presidenta, Silvia Alegrett. En todo momento acompañados, además, por Carlos Correa, director de Espacio Público, y Érika Rosales, profesional todoterreno. Ella y Carlos fueron unos anfitriones de libro, y gracias a ello no solo disfrutamos con nuestra participación en estos eventos, también nos ayudaron mucho a organizar nuestros días libres. Estuvimos en Maracay, de ahí fuimos a Choroní atravesando una carretera digna del Señor de los Anillos para por fin llegar al Caribe (Venezuela es el país con más km de costa caribeña. Pese a ello el turismo internacional es muy bajo). También nos aventuramos en la Colonia Tovar, un enclave fundado por colonos alemanes hace 150 años y en el que hoy en día viven simpáticos venezolanos altos, rubios y de ojos azules que plantan fresas, sirven salchichas y producen su propia cerveza, la mejor que probé en Venezuela.

En Caracas nos movimos menos de lo que nos hubiera gustado por la inseguridad en las calles, sobre todo de noche. De día el problema era el tráfico: la gasolina es casi gratis, los atascos infinitos y el humo a gasolina quemada y el ruido a motor, el background permanente. ¿Y? Pese a todo vimos bien el centro durante el día, entramos en la Asamblea Nacional (estaba abierta por el bicentenario, que se celebraba esos días) y en la Casa natal de Bolívar (omnipresente en TODO) y el museo ídem, situado al lado, y que me sorprendió muy positivamente. No es un país fácil para un europeo llegado de sopetón, pero sin duda guarda muchos tesoros, como su propia gente, que cuando la conoces más allá de la superficialidad, se establece pronto una relación franca, como la que uno tiene con un primo-hermano.

De hecho, este viaje me ha permitido ver a mi ‘primo’ Luis Carlos (y charlar y comer una pizza muy minuciosa en la UCAB). Me traigo de su parte un ejemplar de ‘Tal Cual‘, semanario analítico y de reflexión en papel muy bien hecho en el que tiene su columna. No había estado nunca en Venezuela y sé que si la organización de Espacio Público no hubiese sido tan generosa conmigo como lo fé, Luis Carlos hubiera estado ahí (¡y ahí estaba!).

Cuando lleguamos de vuelta a Barajas, en el autobús que lleva hasta Atocha, veía adelantar nuestros coches (allí todos llevan los cristales tintados para ocultar el interior), nuestras carreteras, nuestras señales, nuestros bloques de viviendas, nuestros arbolitos plantados con tiralíneas… Era domingo por la mañana, muy pronto, apenas había actividad en las calles, y todo devolvía la luz del sol recién salido como lo haría una maqueta de plástico.
De Chávez, hablamos otro día ;)

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